Biocuantica Energética Aplicada - Testimonio terapeuta 1


Testimonio terapeuta 1


Comencé a relacionarme con las terapias alternativas al nacer mi hijo, de 18 años en la actualidad, con una malformación cerebral que no le permite caminar, hablar, ni valerse por sí mismo siendo un gran dependiente. 
Con la idea de que no fuera carne de hospital y después de decirme un neurólogo muy reconocido que no viviría mucho tiempo, quise aprender hace 6 años la terapia de biomagnetismo, ya que fue con la que el niño fue tratado con buenos resultados. Tenía entonces la posibilidad de testar a mi hijo ante cualquier problema de salud de primera mano, aunque siempre con el respaldo de la medicina tradicional ante cualquier situación límite de su salud que yo no pudiera resolver. 
La terapia fue exitosa durante el tiempo que la apliqué y además la hice extensiva a cualquier persona que quisiera tratarse.
A pesar de tener muy buenos resultados sentía un vacío que no podía explicar y que la T.B.E.A. (Terapia Biocuantica Energética Aplicada) ha resuelto con total satisfacción por su parte: saber el origen real de la enfermedad y la resolución por parte del Fornix en control total hacia la salud integral del individuo reparando y regenerando estructuras...... Impresionante. 
No ha sido fácil cambiar de paradigma. Aplicar la T.B.E.A rompiendo esquemas tradicionales e ir alcanzando seguridad en la aplicación de la misma poco a poco practicando y estudiando los apuntes, pero con cualquier disciplina ocurre lo mismo.
Con la T.B.E.A he aprendido que las llamadas crisis curativas no son lo más deseables para el organismo (se eliminan M.O. de forma indiscriminada y sin el control del Fornix, produciéndose la recidiva de la enfermedad) y que ésta terapia nos permite evolucionar hacia la salud integral desde el instante en que el Fornix toma el control total del organismo y eso lo hace en cuanto pasamos el protocolo previa sintonización correcta, primero nosotros y luego con el paciente, estableciéndose la neurocomunicación. 
Claro que nuestro interés y el del paciente es que el cambio total hacia la salud sea radical y eso no puede ser. El paciente ha tardado años en llegar hasta el punto en que aparece en nuestra consulta sin ninguna resolución a su problema por parte de otros tratamientos y desea que en la primera terapia el cambio se produzca. Esto puede ser así ciertamente, pero podría no serlo si ese paciente tiene una serie de patologías cuyo Fornix debe priorizar en función de la necesidad vital y sin provocar un caos, que probablemente el sistema del paciente no podría soportar. 
Por ejemplo mi hijo: yo observé (antes de la T.B.E.A.) cómo su columna se torcía durante la pubertad (debido al crecimiento de sus huesos y a la adaptación a la postura en la que no tenía dolor) dejando en su espalda una cifosis-escoliosis bien pronunciada. Tratado con la T.B.E.A desde el mes de septiembre del 2013 después del M1, podría esperar el milagro que toda madre en mi situación podría desear, pero gracias a ésta terapia he comprendido que los cambios que está teniendo mi hijo son positivos y que el Fornix ha seleccionado su cerebro como parte prioritaria a su espalda. En otras palabras, en éste momento su espalda no le causa un riesgo para su vida, mientras que su malformación cerebral si, además de que resolviendo problemas ahí, otros del cuerpo se resolverán simultáneamente (como en la formación del feto durante la gestación), no puedo esperar que esto se haga de un día para otro ni sería lo más deseable para el niño (tendría dolores intensísimos y posiblemente no lo resistiría).
He aprendido también que las cosas no se dan por casualidad y que la vida te da lo que en cada momento necesitas. Esperar que esto suceda no es lo más aceptado por todos nosotros porque siempre esperamos que la vida nos dé aquello que queremos. 
Yo hice un ejercicio con el propósito de liberarme del ego y de los apegos materiales, comprometiéndome así con la terapia y las personas que querían ser tratadas, pero cada uno elige cómo hacerlo. Así aprendí a aceptar lo que el paciente quisiera dar y no lo que yo quería que me dieran a nivel material. De éste modo cualquier persona, de cualquier clase social, puede optar a la terapia. Mi hijo es otro medio de aprendizaje, un niño siempre dispuesto a recibir sin dar nada material a cambio; su sonrisa y sus caricias son lo más grande por encima de cualquier cosa.
Entiendo la T.B.E.A. como un medio extraordinario en el que nuestro maestro y creador Javier Cantú, ha invertido muchos esfuerzos y sacrificios para el bien de nuestra salud y del resto de los seres vivos y seguirá en su estudio hasta que lo crea concluido.
A veces nos cuesta entender cómo funciona, porque desde que nacimos nos acostumbraron a ser intervenidos físicamente a través de otras terapias haciéndonos dependientes de ellas. 
Es fundamental la sintonización primero con nosotros mismos y después con el paciente, así como mantener el reto de seguir aprendiendo y practicando para mantener activos nuestros capilares y permitir que la energía fluya dándonos las respuestas que buscamos, cada vez más afinadas, proporcionándonos mayor seguridad en los diagnósticos. 
En mi caso he encontrado con la aplicación de ésta terapia, de las manos del maestro,  curación de una hernia abdominal, también serenidad. Mis pensamientos son más positivos ante cualquier situación que anteriormente no sabía procesar, haciendo que mis emociones superasen el umbral del dolor provocando ansiedad continua y agotamiento físico incompatible casi con mi propia vida, e incluso la vida misma me paró con una intervención quirúrgica de urgencia para presentarme la T.B.E.A. en respuesta a ese vacío que la terapia anterior me producía. Es ahora, cuando estoy a las puertas del M4 y puedo decir que he vuelto a recuperarme a mí misma, que tengo muchísima energía para seguir caminando con paso firme y que me siento con la libertad de perdonar mis errores. Esto lo ha hecho la T.B.E.A., cuantos más testajes hago más fuerte me siento en todos los sentidos. No hay nada perfecto, la mayor perfección es la propia imperfección y es en ella donde aprendemos a crecer obteniendo la oportunidad de mantener la unidad intacta. Todos somos esa unidad.
Doy gracias a la T.B.E.A y a su creador Javier Cantú por aparecer en mi camino. Seguiré practicando y estudiando por aquello de que "el conocimiento libera la verdad" y espero estar algún día a la altura de poder dar por la T.B.E.A. lo que ella ha dado por mí. Gracias. 

M. M. D.